COLUMBARIO

Detalle del panel lateral del columbario
Detalle del panel lateral del columbario

El columbario es un lugar donde se guardan las cenizas de los seres queridos en urnas-libro. Está construido en un gran mural de forma semicircular de cerámica y piedra que alberga 300 columbarios de forma rectangular. Cada columbario alberga cuatro urnas-libro.

La composición alberga tres imágenes cerámicas con los temas de Cristo en la Cruz a la derecha, Cristo Resucitado a la izquierda, y Cristo Glorioso en el centro, inspirados en las pinturas murales del artista Kiko Argüello en la catedral de la Almudena de Madrid.

Los antecedentes próximos de este columbario son los creados en las parroquias de Gorraiz y Cascante. En el caso de la de San Francisco Javier, se ha utilizado el espacio de la cripta, que surgió del proyecto original del templo del arquitecto Miguel Gortari en 1940, con la idea de elevar el presbiterio respecto a la asamblea. Está ubicado justamente debajo del altar mayor de la parroquia con tres entradas diferentes: desde el templo, la sacristía y el centro Xavier.

 

El proyecto ha sido elaborado por la junta económica y de obras de la parroquia. La empresa catalana MUB (Marc Urnas Bach), especializada en columbarios, en coordinación con el arquitecto Joaquín Gortari, asesor permanente de obras de la parroquia, han llevado a cabo las obras.

Al columbario se accede por una entrada donde se ha colocado una reproducción original de bronce del busto del Cristo de la sonrisa del castillo de Javier y un cuadro de San Francisco Javier. La sala central tiene el mural cerámico y de piedra con las imágenes de Cristo, la reliquia de san Francisco Javier y un ara comunitaria con el cirio pascual y la Biblia abierta. De aquí se accede a la tercera sala, llamada “La Asunción de la virgen”, por los bajo relieves en madera policromada que narra la vida del niño Jesús junto a María y el tema central de la asunción de la virgen a los cielos.

La inauguración y bendición del columbario se realizo el lunes día 2 de noviembre de 2009, fiesta de los fieles difuntos, con dos actos que presidió el arzobispo Francisco Pérez. El primero, la misa-bendición, y después, el oratorio-concierto titulado “La lámpara de la fe”, con la presencia de la coral San Francisco Javier y un trío de viento.